Turismo cultural y educación rural: La finca Familia Londoño Londoño como eje de aprendizaje situado en Barro Blanco, Medellín

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Cultural Tourism and Rural Education: The Londoño Londoño Family Farm as a Situated Learning Hub in Barro Blanco, Medellín

 

Mauricio Londoño Londoño

Text Box: Received: June 08, 2025
Approved: July 04, 2025










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Rector de la Institución Educativa Gabriela Gómez Institución Universitaria Tecnológico de Antioquía, Colombia
https://orcid.org/0009-0008-0883-9245
 


RESUMEN

En territorios rurales con fuerte arraigo cultural, el turismo se ha consolidado como una estrategia de desarrollo integral que trasciende lo económico. Este artículo analiza cómo las fincas silleteras, y en particular la finca Familia Londoño Londoño en la vereda Barro Blanco (Medellín), pueden convertirse en espacios pedagógicos no formales donde convergen la educación rural, la identidad cultural y el aprendizaje situado. Mediante un enfoque cualitativo y revisión de literatura, se examina la relación entre turismo cultural, pedagogía contextualizada y cohesión social. Se plantea que estos espacios turísticos, gestionados por familias locales, actúan como nodos de memoria viva y escenarios de transmisión intergeneracional de saberes, los cuales pueden ser integrados estratégicamente por las escuelas rurales mediante proyectos pedagógicos territorializados. Esta experiencia ofrece un modelo replicable para otros contextos rurales que buscan articular educación, cultura y sostenibilidad.

 

Palabras Clave: Educación Rural, Aprendizaje Situado, Turismo Cultural, Identidad Cultural, Comunidad Rural.

ABSTRACT

In rural territories with deeprooted cultural identity, tourism has become a comprehensive development strategy that transcends economic dimensions. This article analyzes how silletera farmsparticularly the Londoño Londoño Family Farm in Barro Blanco (Medellín) can serve as nonformal pedagogical spaces that integrate rural education, cultural identity, and situated learning. Through a qualitative approach and literature review, the article examines the relationship between cultural tourism, contextualized pedagogy, and social cohesion. These tourist spaces, managed by local families, function as living archives and intergenerational learning hubs, which can be strategically integrated into rural schools through territorialized pedagogical projects. This experience presents a replicable model for other rural contexts seeking to align education, culture, and sustainability.

Keywords: Rural Education, Situated Learning, Cultural Tourism, Cultural Identity, Rural Communities.

 

Introduction

En los territorios rurales de Colombia, la educación ha enfrentado históricamente una doble tensión: la dispersión geográfica y las limitaciones en el acceso a recursos básicos, junto con una escasa conexión entre el currículo escolar y los saberes locales. Esta desconexión ha dado lugar a prácticas pedagógicas descontextualizadas, desvinculadas de la realidad cultural de las comunidades, lo cual impacta negativamente tanto en la permanencia escolar como en la construcción de identidad. Ante esta situación, la educación situada surge como una alternativa que promueve el aprendizaje contextualizado, integrando los saberes del entorno a los procesos formativos. Según Lave y Wenger (1991), el conocimiento no puede entenderse al margen del contexto social en el que se genera, por lo cual toda experiencia educativa adquiere sentido en la medida en que se ancla a las prácticas cotidianas de los estudiantes.

En este sentido, autores como Díaz Barriga (2006) han señalado que el aprendizaje situado no solo facilita la apropiación del conocimiento, sino que puede transformar realidades sociales cuando se parte del reconocimiento de saberes populares, prácticas culturales y lenguajes propios de cada comunidad. Esto adquiere especial relevancia en zonas rurales, donde cultura, territorio y economía se entretejen en la vida diaria. Como plantean Salazar y Vargas (2018), el entorno rural no debe ser visto como una limitación para aprender, sino como una oportunidad para resignificar la escuela como un espacio que dialogue con ese entorno.

Un ejemplo que ilustra esta perspectiva es el de la vereda Barro Blanco, ubicada en el corregimiento de Santa Elena, en Medellín. Allí, la cultura silletera reconocida hoy como patrimonio inmaterial de la ciudad ha transitado de ser una práctica campesina a constituirse en una forma de turismo cultural con alto valor simbólico y económico. En este contexto, la finca turística Familia Londoño Londoño se ha consolidado como un lugar donde convergen el patrimonio cultural, la memoria oral, la producción agrícola y la enseñanza intergeneracional. Las visitas guiadas que ofrece no solo generan ingresos para la comunidad, sino que también permiten que niños, jóvenes y adultos conozcan la historia de los silleteros, el proceso de clasificación de flores y el armado de silletas.

Aunque estas actividades no forman parte del sistema educativo formal, tienen un claro valor pedagógico. A través del contacto directo con las prácticas culturales del territorio, quienes participan acceden a un tipo de conocimiento que combina lo académico con lo experiencial. Como argumenta Bonilla Molina (2021), cuando estas formas de educación popular se reconocen y sistematizan, pueden integrarse de manera formal a los proyectos escolares, enriqueciendo el aprendizaje y potenciando el desarrollo local. Asimismo, la relación entre turismo cultural y educación rural abre la puerta a modelos pedagógicos replicables en otros contextos, donde la escuela deje de ser un espacio aislado para convertirse en una institución que interactúa con la cultura y la economía del territorio.

Este artículo se propone analizar el caso de la finca Familia Londoño Londoño como un ejemplo de articulación entre turismo, cultura y educación, a partir de una revisión de literatura y de referentes presentes en investigaciones sobre educación rural, pedagogía situada y turismo cultural. Se argumenta que estas iniciativas pueden mejorar la calidad educativa en zonas rurales, reforzar la identidad cultural y generar estrategias de desarrollo local sostenibles

 

Materials and methods

Este artículo se enmarca dentro de un enfoque cualitativo de tipo documental, centrado en la revisión y análisis de fuentes académicas que abordan la interrelación entre turismo cultural, educación situada e identidad rural. Se parte del supuesto de que el turismo no solo puede entenderse como un fenómeno económico, sino también como un proceso simbólico y pedagógico que transforma los territorios. Para ello, se retoman aportes de la pedagogía crítica, la educación rural contextualizada y las experiencias de turismo comunitario.

La fuente principal de análisis es la tesis doctoral de Mauricio de Jesús Londoño Londoño, titulada Educación situada, una oportunidad para mejorar la calidad de vida de las regiones desde la valoración de su cultura (caso cultura silletera de la vereda Barro Blanco del Corregimiento de Santa Elena), en la que se documenta la experiencia educativa en Barro Blanco y el papel de las fincas silleteras como espacios generadores de conocimiento, memoria y cohesión cultural. Esta investigación sistematiza relatos de vida, procesos comunitarios y prácticas pedagógicas que evidencian cómo el Centro Educativo Juan Andrés Patiño ha articulado su propuesta educativa con los saberes y expresiones culturales del territorio.

Asimismo, se consultaron estudios de autores como McLaren (2005), Bonilla Molina (2021), Díaz Barriga (2006) y Trilla (2009), quienes han investigado sobre pedagogías emancipadoras, aprendizaje situado y educación no formal. Estas fuentes permiten fundamentar la idea de que espacios como la finca Familia Londoño Londoño pueden convertirse en escenarios educativos complementarios a la escuela tradicional, favoreciendo procesos de apropiación identitaria, resiliencia comunitaria y construcción de conocimiento situado.

 

 

Results

La finca como espacio de memoria cultural

La finca Familia Londoño Londoño, ubicada en la vereda Barro Blanco y habitada por una familia tradicional silletera, se configura como un espacio donde la memoria se materializa en objetos, relatos y prácticas cotidianas. Las visitas guiadas a esta finca incluyen explicaciones sobre el origen de las silletas, el rol de los silleteros en la historia de Medellín. Y la evolución de la cultura campesina local. Estos relatos transmitidos por miembros de la familia anfitriona, constituyen lo que Jeilin (2002) denomina memoria activa, es decir, una forma de narrar el pasado que fortalece el sentido de pertenencia y proyecta identidad.

Los visitantes, en su mayoría turistas nacionales y escolares, acceden a un conocimiento que no está mediado por libros de texto, sino por la experiencia directa con los actores culturales. Las herramientas agrícolas, los jardines de flores, las fotografías antiguas y los testimonios orales forman parte de una museografía viva que dialoga con el presente. En este sentido, la finca cumplió una función pedagógica a la medida en que convierte la memoria familiar en patrimonio colectivo, accesible y compartido.

Aprendizajes situado a través del turismo cultural

Durante las jornadas turísticas, los participantes se involucran activamente en prácticas como la selección de flores, el armado de silletas y la escucha de relatos que explican el vínculo entre la naturaleza y la cultura silletera. este tipo de experiencias responde a lo que Lave y Wenger (1991) definieron como aprendizaje situado una forma de adquisición de conocimiento que se produce en contextos reales de interacción social a través de la participación legítima y progresiva en educación transmiten saberes tradicionales a públicos diversos. Estas interacciones permiten que los visitantes comprendan el valor de los saberes campesinos y reconozcan su vigencia en un contexto urbano y globalizado. Además, el hecho de que los jóvenes de la vereda participen en la actividad turística refuerza los procesos de transmisión intergeneracional del conocimiento, fortaleciendo el tejido comunitario.

Articulación Escuela-Cultura-Territorio

Aunque la educación formal en el corregimiento de Santa Elena ha comenzado a incorporar proyectos pedagógicos relacionados con el entorno, aún persiste una distancia entre el currículo escolar y los saberes culturales del territorio. En entrevistas realizadas a docentes del Centro Educativo Juan Andrés Patiño, se identificó que si bien algunos educadores desarrollan actividades que reconocen la cultura silletera, estas no hacen parte estructural del proyecto educativo institucional, sino de iniciativas individuales. No obstante, la experiencia de La finca Familia Londoño Londoño abre la posibilidad de consolidar una propuesta pedagógica territorializada que integre el patrimonio cultural como eje transversal de formación.

Como lo sugiere UNESCO (2009), el reconocimiento del entorno como recurso pedagógico no solo promueve aprendizajes más significativos, sino que contribuye a la sostenibilidad del desarrollo local. Vincular la escuela a estos espacios culturales permitiría fortalecer el currículo con contenidos contextualizados, desarrollar competencias ciudadanas e identitaria y fomentar el diálogo entre generaciones. Los hallazgos del presente estudio permiten vislumbrar un modelo replicable e integración entre turismo cultural y escuela rural, en el que la finca, el aula y la Comunidad funcionen como un sistema educativo extendido. Esto requiere voluntad institucional, formación docente con enfoque territorial y apertura pedagogías no convencionales que valoren los saberes comunitarios como base del aprendizaje.

 

Conclusions

La experiencia de la finca Familia Londoño Londoño, en la vereda barro blanco, permite demostrar que el turismo cultural no debe reducirse a una lógica de consumo simbólico ni a la simple exposición de prácticas tradicionales ante visitantes. Por el contrario, cuando está gestionado desde el arraigo familiar, la conciencia territorial y el deseo de compartir saberes, este tipo de turismo se transforma en una herramienta pedagógica con gran potencial para la educación rural. La sistematización de esta experiencia evidencia que los espacios comunitarios pueden actuar como entornos educativos legítimos, donde el aprendizaje se da a través del contacto directo con la cultura viva, favoreciendo la comprensión situada del conocimiento y su vinculación con el entorno cotidiano. Uno de los principales aportes de esta práctica, su capacidad para preservar y revitalizar la memoria colectiva a través de la oralidad, los oficios tradicionales y la participación activa de distintas generaciones. Al permitir que jóvenes y niños se involucren en actividades turísticas que exaltan su identidad cultural, se promueve una pedagogía del reconocimiento que fortalece tanto la autoestima individual como el tejido comunitario.

La finca no solo funciona como un espacio productivo o recreativo, sino como un escenario de formación integral donde se combina la historia, la creatividad, la cooperación intergeneracional y la reflexión crítica sobre el territorio. Esta dimensión pedagógica ha sido históricamente incivilizada por el sistema educativo formal, pero cobra una relevancia renovada cuando se integra enfoques educativos que reconocen la diversidad cultural y territorial del país.

 Por otro lado, el análisis de las relaciones entre la escuela rural y estas iniciativas comunitarias revela una necesidad urgente de avanzar hacia modelos pedagógicos que superen la desconexión entre el currículo y la realidad local. Aunque algunos docentes ya incorporan elementos de la cultura silletera en sus proyectos de aula, estas acciones no han sido formalizadas en los planes de estudio ni reconocidas institucionalmente como parte del currículo oficial. Esta brecha refleja una visión a un centralista y urbana de la educación que subvalora los saberes locales y limita el potencial de las comunidades para educar desde sus propias lógicas culturales.

En este contexto, la articulación entre Escuela, Cultura y territorio se plantea no solo como una estrategia didáctica, sino como un acto de Justicia epistemológica que reconoce otras formas de producir y transmitir conocimiento. Integrar el turismo cultural como recurso pedagógico en los proyectos educativos institucionales permitiría resignificar los PEI, enriquecer los contenidos escolares con experiencias vivenciales y abrir las puertas de la escuela de actores comunitarios que tienen mucho que enseñar. Para ello, es indispensable que las políticas educativas nacionales y territoriales reconozcan y respalden la pertinencia de estas alianzas, promoviendo marcos flexibles que permitan la inclusión de pedagogías no convencionales, así como procesos de formación docente con enfoque intercultural y territorial. Del mismo modo, se requiere voluntad institucional para fortalecer el vínculo entre los establecimientos educativos y las iniciativas comunitarias, construyendo puentes que favorezcan la participación y la corresponsabilidad y el aprendizaje dialógico.

Finalmente, el estudio permite concluir que el caso de La finca Familia Londoño Londoño constituye un modelo replicable para otros territorios rurales con potencial turístico y patrimonial. Esta experiencia puede orientar la formulación de políticas públicas que integren desarrollo cultural, educativo y económico de manera sostenible, promoviendo una visión de la educación como proceso integral situado y comprometido con las realidades de cada comunidad. Apostar por la pedagogía territorial En este sentido, no solo mejora los aprendizajes escolares, sino que refuerza el sentido de pertenencia, fomenta la identidad cultural y contribuye a la construcción de un país más equitativo y plural.

 

References

Bonilla Molina, L. (2021, mayo 18). El encuentro urgente: pedagogías críticas y educaciones populares.

Díaz Barriga, F. (2006). Enseñanza situada: vínculo entre la escuela y la vida. Revista Mexicana de Investigación Educativa, 11(29), 13–37.

Geertz, C. (2003). La interpretación de las culturas. Gedisa.

Jelin, E. (2002). Los trabajos de la memoria. Siglo XXI Editores.

Lave, J., & Wenger, E. (1991). Situated learning: Legitimate peripheral participation. Cambridge University Press.

Londoño Londoño, M. de J. (2025). Educación situada, una oportunidad para mejorar la calidad de vida de las regiones desde la valoración de su cultura (caso cultura silletera de la vereda Barro Blanco del Corregimiento de Santa Elena)

McLaren, P. (2005). Capitalists and conquerors: A critical pedagogy against empire. Rowman & Littlefield.

Rodríguez, J. A. (2013). Educación rural en Colombia: entre tensiones, retos y posibilidades. Revista Educación y Pedagogía, 25(66), 15–28.

Salazar, M., & Vargas, D. (2018). Educación rural y desarrollo territorial: una mirada desde la pedagogía crítica. Revista de Estudios Sociales, 63, 30–45.

Trilla, J. (2009). La educación no formal. Ariel.

UNESCO. (2009). Aprendizaje a lo largo de toda la vida y desarrollo sostenible: nuevos paradigmas educativos. Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe.